El bebe intrauterino posee grandes capacidades perceptivas dentro de lo que llamamos el “claustro materno”, toda la información que le llega a través de su madre la transforma en emociones y sentimientos.
En Anetheóresis, precisamente se trabaja todo aquello que el bebé siente de manera negativa, en los nueve meses de gestación, nacimiento de primera infancia, ya que todas esas emociones o traumas emocionales no resueltos, estarán ahí latentes, pudiendo ser activados por analogía, dando lugar a síntomas y enfermedades en la edad adulta de la persona.
Toda persona desde que es concebida hasta los dos años de edad, su percepción es puramente emocional ya que su cerebro no está del todo conformado hasta más adelante.
Así que, el bebé y el niño de hasta dos años de edad no pueden razonar, simplemente sienten, viven en un nivel puramente emocional.
A partir de los dos años su percepción racional se va desarrollando progresivamente y lentamente, y es sobre los 12 – 14 años cuando el cerebro de un ser humano está totalmente conformado para poder razonar.
A mi modo de ver esta percepción racional se va desarrollando gradualmente siendo más visible a partir de los siete años de edad, es decir que en un niño menor de siete años, lo que prevalece en él es su percepción emocional y a partir de los siete años su percepción racional se hace mucho más visible, teniendo cada vez una mayor presencia en su vida.
Con todo esto nos damos cuenta, ya los niños pequeños hay que tratarlos con mucha emocionalidad, nuestra comunicación con ellos ha de ser amorosa, cariñosa, emotiva, en lugar de quererles explicar las cosas para que nos comprendan, ya que su cerebro todavía no está conformado para tener ese entendimiento, está conformado para sentir.
El bebé intrauterino, dentro de la barriga de su madre, posee una gran capacidad perceptiva, que le permite captar y absorber cuánto piensa y siente su madre.
Esta percepción del bebé intrauterino, se origina a través de:
– Los cinco sentidos que se van desarrollando a lo largo de toda la gestación, sobre todo el auditivo.
El bebé intrauterino puede oír y reconoce la voz de su madre, distinguiéndola de otros sonidos externos que pueda oír, como otras voces de personas, golpes, música… provocando en él una serie de reacciones y emociones.
El sonido que tiene mayor influencia en el bebé es la voz de su madre, cuanto más dulce, cálida y suave sea, producirá en él un profundo sentimiento de ser deseado y amado.
El bebe intrauterino no puede entender las palabras, pero sí la vibración y el tono con que se pronuncian.
Además el bebé intrauterino puede memorizar algunos de los sonidos que le llegan del exterior, como las “nanas” que muchas madres les cantan a sus hijos o la música que suelen poner a su bebé para que se relaje… todo eso se comprueba cuando después del parto el bebé reacciona a tales sonidos, los reconoce y reacciona ante ellos.
Según el Dr. Alfred Tomatis, otorrino y neurocirujano, a partir del cuarto mes de gestación el oído del bebé está totalmente formado, aunque según el Dr. Tomatis el bebé percibe mucho antes de los cuatro meses, a través de los llamados arcos braquiales.
También este médico nos informa, que las primeras experiencias de sonidos en el útero tienen una gran influencia en las actitudes posteriores del bebé, en cuanto a escuchar y a comunicarse.
– La sangre materna, que recibe mediante el cordón umbilical, en la que viajan las hormonas y neurotransmisores que producen las mismas reacciones en el bebé que en la madre.
La hormona del estrés, el cortisol, produce un aumento del ritmo cardiaco y de la presión arterial en la madre así como también ansiedad y, eso mismo le ocurre al bebé cuándo esta hormona viaja por la sangre.
En cambio cuando la sangre está bañada por endorfinas llamar a y el bebé sienten tranquilidad paz y bienestar.
Hay dos canales más de percepción aunque no tienen evidencia científica, éstos canales son:
– La percepción extrasensorial o percepción energética que permite al bebé conectar con lo que piensa y siente su madre.
Este tipo de percepción es totalmente comprobable con cualquier terapia regresiva, sobre todo con Anatheóresis, ya que, es la terapia que trabaja más a fondo, el periodo de la concepción, gestación, nacimiento y primera infancia.
Universo todo es energía, incluyendo los pensamientos y las emociones.
Todos sabemos que hay energías con baja vibración y energías con alta vibración interactuando en nosotros, y con una poderosa influencia en el bebé.
La calidad vibracional de los sentimientos y pensamientos de la madre, actúan por resonancia en los del bebé.
Esta calidad vibracional tiene que ver con la armonía o la desarmonía de los sonidos, cómo por ejemplo los sonidos de una buena música o ruidos.
La vibración de la música representarían los sentimientos positivos y el sonido que provenga de ruidos representarían los sentimientos negativos.
Aunque la energía más beneficiosa para cualquier bebé, es siempre, el amor que su madre sienta por él.
– La percepción espiritual que es una percepción mucho más sutil, basada en las capacidades de autoconsciencia y introspección interior del ser humano y en la visión trascendental de su existencia.
Terapeuta en Barcelona y especializada en todo tipo de Psicoterapias, Regresiones, Anatheóresis, Tarot evolutivo y Numerología.
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