El miedo a la muerte es algo muy habitual en nuestra sociedad ya que desde pequeños nos han inculcado que la muerte es el final de todo.
Hay personas que incluso, ese miedo a la muerte es tan grande, que puede llevarles a tener ataques de pánico y de ansiedad, llegando a lo que se denomina Tanatofobia.
En la terapia regresiva, tratamos de manera habitual el tema de la muerte y todo lo que transcurre antes y después de la muerte.
Debido a la cultura que hemos recibido en la que con la muerte se acaba todo, es bastante normal que las personas tengan miedo a la muerte, además, esto implica vivir con la incertidumbre de no saber cuándo nos va a llegar la muerte a nosotros ni de que manera lo hará.
Esto por sí solo ya nos crea estrés y ansiedad, además tampoco sabemos si la muerte nos va a conllevar sufrimiento, dolor o por el contrario va a ser una muerte rápida y dulce.
También en los funerales, se respira un ambiente de profunda tristeza y dolor, se viste de negro… con lo cual todo lo que vivimos y aprendemos que tenga que ver con la muerte está siempre teñido de tristeza, dolor, oscuridad, pesadumbre, desesperación, amargura, angustia…
Dependiendo de la cultura la palabra muerte tiene connotaciones diferentes. En la cultura occidental el tema de la muerte esta considerado un poco de tabú, relacionamos esta palabra como algo malo, como un castigo, como un sufrimiento, donde deberemos pasar un juicio final¡¡¡… así que es un tema que, generalmente se evita en nuestras conversaciones.
La religiones y la cultura, han hecho mucho daño en este sentido a esa transición que experimentamos todos los seres humanos.
Desde pequeños nos han hecho creer que los seres humanos somos solo un cuerpo con una serie de órganos cómo el cerebro (mente), el hígado, los riñones, el páncreas… que constituyen una “máquina” compleja y perfecta.
Pero somos mucho más que un cuerpo físico¡¡¡, aunque la mayoría de las personas se han identificado completamente , solo con su cuerpo, su sexo, su profesión, su nombre… y ciertamente, cuando este cuerpo fallece y se convierte en polvo, parece que se acaba todo, nos ha llegado el final de nuestra existencia, desaparecemos por completo¡¡¡.
Realmente nuestro cuerpo es perfecto y poseemos una mente maravillosa, que no sirve para un sinfín de cosas en nuestra vida cotidiana.
Nuestra mente nos permite aprender, dialogar, entender, razonar, pensar… y nuestro cuerpo se encarga de forma automática de mantenernos con vida, gracias a nuestro sistema respiratorio, al corazón… pero hay algo más por lo que estamos vivos y por lo que no debemos tener miedo a la muerte.
Se trata de nuestra alma o esencia, que todos poseemos y que nos ayuda a darle sentido a nuestra vida.
Muchas veces hemos oído la expresión, “se me ha caído el alma a los pies¡¡¡”, “ se me ha salido el alma del cuerpo”… así pues, de manera inconsciente sabemos de la existencia de nuestra alma pero de manera consciente lo hemos olvidado.
Esta alma es energía, consciencia y amor incondicional. Por lo tanto, no solo somos un cuerpo físico, somos seres de luz (energía), experimentando a través de un cuerpo físico.
Cuando empezamos a comprender esto, nuestro miedo a morir empieza a desvanecerse, ya que, nuestro cuerpo cuando se deteriora se convierte en polvo, es perecedero, transitorio, pero nuestra alma es eterna¡¡¡, y pasa por una transición a otra dimensión.
Así pues hay que comprender bien, quiénes somos realmente y para qué estamos aquí.
Nuestra misión en esta vida, es que nuestra alma evolucione y lo hace a través de las diferentes experiencias, que vivimos a través de nuestro cuerpo, en nuestra vida cotidiana.
Realmente quién evoluciona, es nuestra alma, que es quiénes somos realmente, y para ello nos valemos de un cuerpo físico.
Como bien nos describe la palabra, “seres humanos”, somos seres, es decir energía, y la palabra humanos, se refiere a nuestro cuerpo físico.
De hecho, lo que es seguro, es que siempre que nacemos, vamos a morir. La vida no tendría sentido sin la muerte, aunque la muerte es solamente del cuerpo físico ya que, lo que realmente somos, el alma, es eterna.
Podemos comprender la muerte desde otra perspectiva, simplemente la muerte es la de nuestro cuerpo físico, es decir que, tenemos una vida eterna (alma), que experimenta con varios cuerpos físicos en la tierra, para aprender y evolucionar.
Esos cuerpos se deterioran y desaparecen pero nuestra alma sigue viva, en otra dimensión.
Nuestro cuerpo es solamente un vehículo para el alma.
Lo que realmente somos es un cuerpo energético, envuelto por un cuerpo físico.
Con la muerte física del cuerpo volvemos al plano espiritual, al que pertenecemos.
Terapeuta en Barcelona y especializada en todo tipo de Psicoterapias, Regresiones, Anatheóresis, Tarot evolutivo y Numerología.
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