En todas las relaciones de pareja tarde o temprano aparecen conflictos a resolver.

¿Cómo resolver los conflictos de pareja?

Por lo general hay unas causas principales que generan estos conflictos:

  • La vida cotidiana. La adaptación en lo cotidiano, la gestión de las tareas domésticas, los hábitos de cada uno, horarios, costumbres…
  • La lucha de poder frente a la otra persona. Algunas parejas con caracteres dispares batallan por tener la autoridad dentro de la relación, n la que se produce un choque de temperamentos importante.
  • El contacto íntimo, también puede producir conflictos en la pareja. La manera de sentir y vivir la sexualidad genera problemas cuando es muy diferente entre los miembros de la pareja. Incluso a veces, como consecuencia, genera infidelidades.
  • La Mala Comunicación, suele general muchos conflictos en la pareja. Algunas veces no se sabe expresar adecuadamente lo que se quiere hacer entender o bien se producen malos entendidos que generan peleas o discusiones continuas. Otras veces no se sabe comunicar bien las necesidades que la persona tiene. Además, no hay que olvidar que la manera de comunicarse ha de ser lo más asertiva posible y con respeto hacia la otra persona.

    ¿Cómo resolver los conflictos de pareja?

    Vamos a citar algunas de las formas o maneras que nos ayudarán a la hora de resolver conflictos con nuestra pareja.

    • Ambiente adecuado. Muchas veces resolver un conflicto en el mismo lugar en el que se ha creado no nos ayuda. Es mejor buscar un entorno diferente, puede ser dando un paseo, tomando un café en algún establecimiento agradable o en algún otro lugar que nos otorgue calma y paz.
    • Resolver el conflicto a solas con nuestra pareja. Es importante que no hallan terceras personas, amigos, parientes…ya que la presencia de otras personas puede que haga que se amplifiquen las ofensas o que algún miembro de la pareja se sienta humillado…y por supuesto nunca hacerlo delante de los hijos.
    • Mantener el auto control. Hay que saber controlarse emocionalmente, no nos va a servir de nada descontrolarnos a la hora de resolver un conflicto, todo lo contrario, probablemente se agravará mucho más y haremos de un problema pequeño uno mucho más grande. Hay que estar con serenidad y no dejarnos llevar por la agresividad o el descontrol. Una buena idea es dejar pasar unas horas o quizás algunos días para afrontar ese conflicto en lugar de hacerlo en “calenté” para poder ser más objetivos y abordarlo con calma.
    • Hablar solo del conflicto actual del momento. Hay quién en una resolución de un conflicto empieza a hablar de otros conflictos anteriores, que se supone que ya están hablados, provocando un mayor estrés a la conversación y dispersando el conflicto actual. Debemos ceñirnos solamente al conflicto que se nos presenta en este momento. Además, hay que concretar bien el conflicto, definirlo, enfocarlo bien con precisión para que se pueda comprender bien y resolverlo. ¿Cuál es el problema o conflicto?, ¿Cómo podemos resolverlo? Y ¿Cuándo vamos a empezar a poner en práctica esa solución?
    • No entrar en la ira del otro. Cuando los caracteres son muy dispares y hay uno que es más “agresivo” hay que mantener la calma lo más posible para que se de cuenta de que su actitud no es la adecuada. Podemos bajar el tono de voz, utilizar palabras asertivas e incluso pedirle que nos hable en un tono más bajo, como lo hacemos nosotros, para que el ambiente sea el adecuado. No debemos contagiarnos con su exaltación sino todo lo contrario para que precisamente sea ella quién se contagie de nuestro buen hacer.
    • Evitar la crítica y las amenazas. Cuando criticamos, lo más probable es que recibamos un contra ataque. Así que es mucho mejor evitar las críticas hacia el otro para que no se ponga a la defensiva o que se justifique. Además, la crítica despierta el resentimiento del otro y eso no nos hace ningún favor, todo lo contrario. En cuanto a las amenazas, lo único que hacen es dejar ver nuestra baja autoestima. Algunas personas recurren a ellas para infundir miedo en la otra persona esperando que ésta cambie o haga lo que nosotros queremos. Las personas no cambian si ellas no quieren, así que no hagamos uso de amenazar.
    • Negociar y pactar. Centrarse en arreglar el conflicto negociando y valorando los beneficios para ambos una vez resuelto.
    • Cambiar el “tu” por el “yo”. Esto significa que, en lugar de señalar al otro, ponernos nosotros en primer lugar y expresar nuestras necesidades y deseos. Hacer una apertura de nuestros sentimientos para empatizar con la otra persona, en lugar de decirle lo que tiene que hacer.
    • Perdonar y pedir perdón. El perdón nos libera y además hemos también de pedir perdón por la parte de responsabilidad que podamos tener. Hay que reconocer nuestros propios errores, no solo fijarnos en la otra persona. Hacerlo con honestidad y humildemente para poder “pasar página”.

    Terapeuta en Barcelona y especializada en todo tipo de Psicoterapias, Regresiones, Anatheóresis, Tarot evolutivo y Numerología.

    Visualiza y suscríbete a nuestro canal de YouTube o si te ha gustado esta entrada, compártelo y no te pierdas la siguiente.


    0 comentarios

    Deja una respuesta

    Marcador de posición del avatar

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *